DEL DEVENIR FRENTE A LA REPETICIÓN
Discépolo, que murió joven, con singular maestría describió al mundo como una porquería que fue y será. Prefiero no ser tan pesimista, menos ahora que ha quedado demostrado, según dicen, que el optimismo alarga la vida, por lo que tan sólo me limitaré a afirmar que el mundo deviene de a ratos y que la mayor parte del tiempo es estático, o lo que es lo mismo, se encuentra gobernado por la lógica de la repetición.
Supongo que los compañeros habrán visto Reds, la película dirigida y protagonizada por Warren Beatty sobre la vida del periodista y revolucionario norteamericano John Reed. Pero como lo que abunda no daña y nunca está de más refrescar la memoria, me propongo recordarles la escena en que Reed, interpretado magistral y fervorosamente por Beatty, es censurado en una asamblea por el presidente del comité del Partido Socialista de los Estados Unidos por carecer de credenciales. Reed, en desacuerdo con la postura del partido, cuestionaba la participación norteamericana en la Primera Guerra mundial y exigía, desde una ética clasista inequívoca, que los socialistas fueran consecuentes con la concepción del mundo que decían expresar. Las cúpulas no estaban dispuestas a escuchar semejante desplante, tamaña demostración de coherencia que a su manera cuestionaba la lógica ritual de la bajada de línea y ordenaron expulsarlo de la asamblea con la excusa de su no afiliación al partido. Comenzaba así, en sintonía con el "chovinismo social" de Kaustky, Plejánov y Bauer, la larga lista de errores tácticos y estratégicos que culminarían con la derrota histórica del socialismo hacia finales del siglo XX. John Reed, por su parte, es el único norteamericano que participó activamente del primer gobierno bolchevique y sus restos yacen en los jardines del Kremlin.
Un compañero censurado en el seno del sindicato por no reunir las formalidades "exigidas" para el uso de la palabra en un congreso, no es un mal en sí mismo. No nos equivoquemos: la burocracia no expresa una falencia, sino una necesidad del sistema imperante. Desde el punto de vista de Max Weber, uno de los más brillantes teóricos burgueses, nada es más saludable para el Estado Moderno, sea este capitalista o socialista, que la administración burocrática, puesto que constituye la manera más racional de ejercer la dominación y permite alcanzar "precisión, continuidad, disciplina, rigor y confiabilidad en la labor gubernamental". Cabe agregar que una de las características definitorias del Estado Moderno "es el uso de la violencia legítima por parte de su cuadro administrativo-burocrático". Weber expresa, además, que "la necesidad de una administración más permanente, rigurosa, intensiva y calculada, tal como la creó el capitalismo, determina el carácter fatal de la burocracia como médula de toda administración de masas", inclusive la sindical, cómo no. Así que, y esto va dirigido a modo de sugerencia a los compañeros que sienten como una ofensa el ser calificados de irremediables burócratas, más vale plantarse en sólidos argumentos teóricos para defender una praxis y una ética, que salir a la palestra a injuriar en respuesta a pretendidas alusiones peyorativas a su condición.
Por último, la Agrupación Asociación tiene por objetivo que el mundo de los judiciales devenga de a ratos. Por eso se erige contra una burocracia que, como cualquier biólogo o alumno de escuela primaria sabe, no puede no perseverar en su existencia. El colectivo que nos reúne entiende que silenciar al compañero por cuestiones meramente formales es un recurso propio de cualquier régimen condicionado por una racionalidad y una práctica burocrática consecuente. Y es en función de deshacer ese entramado de inmovilismo servil y vetustez dogmática, que la Agrupación Asociación repudia cualquier acción que, como la censura, tienda a fortalecerlo.
Supongo que los compañeros habrán visto Reds, la película dirigida y protagonizada por Warren Beatty sobre la vida del periodista y revolucionario norteamericano John Reed. Pero como lo que abunda no daña y nunca está de más refrescar la memoria, me propongo recordarles la escena en que Reed, interpretado magistral y fervorosamente por Beatty, es censurado en una asamblea por el presidente del comité del Partido Socialista de los Estados Unidos por carecer de credenciales. Reed, en desacuerdo con la postura del partido, cuestionaba la participación norteamericana en la Primera Guerra mundial y exigía, desde una ética clasista inequívoca, que los socialistas fueran consecuentes con la concepción del mundo que decían expresar. Las cúpulas no estaban dispuestas a escuchar semejante desplante, tamaña demostración de coherencia que a su manera cuestionaba la lógica ritual de la bajada de línea y ordenaron expulsarlo de la asamblea con la excusa de su no afiliación al partido. Comenzaba así, en sintonía con el "chovinismo social" de Kaustky, Plejánov y Bauer, la larga lista de errores tácticos y estratégicos que culminarían con la derrota histórica del socialismo hacia finales del siglo XX. John Reed, por su parte, es el único norteamericano que participó activamente del primer gobierno bolchevique y sus restos yacen en los jardines del Kremlin.
Un compañero censurado en el seno del sindicato por no reunir las formalidades "exigidas" para el uso de la palabra en un congreso, no es un mal en sí mismo. No nos equivoquemos: la burocracia no expresa una falencia, sino una necesidad del sistema imperante. Desde el punto de vista de Max Weber, uno de los más brillantes teóricos burgueses, nada es más saludable para el Estado Moderno, sea este capitalista o socialista, que la administración burocrática, puesto que constituye la manera más racional de ejercer la dominación y permite alcanzar "precisión, continuidad, disciplina, rigor y confiabilidad en la labor gubernamental". Cabe agregar que una de las características definitorias del Estado Moderno "es el uso de la violencia legítima por parte de su cuadro administrativo-burocrático". Weber expresa, además, que "la necesidad de una administración más permanente, rigurosa, intensiva y calculada, tal como la creó el capitalismo, determina el carácter fatal de la burocracia como médula de toda administración de masas", inclusive la sindical, cómo no. Así que, y esto va dirigido a modo de sugerencia a los compañeros que sienten como una ofensa el ser calificados de irremediables burócratas, más vale plantarse en sólidos argumentos teóricos para defender una praxis y una ética, que salir a la palestra a injuriar en respuesta a pretendidas alusiones peyorativas a su condición.
Por último, la Agrupación Asociación tiene por objetivo que el mundo de los judiciales devenga de a ratos. Por eso se erige contra una burocracia que, como cualquier biólogo o alumno de escuela primaria sabe, no puede no perseverar en su existencia. El colectivo que nos reúne entiende que silenciar al compañero por cuestiones meramente formales es un recurso propio de cualquier régimen condicionado por una racionalidad y una práctica burocrática consecuente. Y es en función de deshacer ese entramado de inmovilismo servil y vetustez dogmática, que la Agrupación Asociación repudia cualquier acción que, como la censura, tienda a fortalecerlo.
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