La rebelión de las bases
HECHOS, NO PALABRAS
A los trabajadores siempre nos une la defensa y conquista de intereses comunes.
Prohibiendo sus organizaciones primero, generando divisiones internas, comprando dirigentes o utilizando el terrorismo de estado después, permanentemente desde los sectores de Poder le fue impuesto a las organizaciones gremiales un modelo de contención para los conflictos laborales. La Asociación Judicial Bonaerense fue una heroica excepción a este modelo de contención.
Como todos los sindicatos, el nuestro surgió de la necesidad de unir y organizar a los Trabajadores en la lucha por sus derechos. Desde sus orígenes, la AJB privilegió el protagonismo de las bases desarrollando una construcción democrática, pluralista, participativa e independiente de los partidos políticos, el estado y las patronales. A lo largo de su historia, nuestro sindicato siempre se enroló dentro de las más firmes y honestas tradiciones del movimiento obrero argentino. Fue así como logro su prestigio entre los trabajadores judiciales, los gremios combativos, los organismos de derechos humanos.
Ya sin identidad propia, hoy integramos la CTA, con su larga parálisis y profunda crisis de fragmentación. La Central, a pesar de que cuestionó el modelo negociador, volvió a reproducirlo en las negociaciones del gobierno provincial con estatales y docentes, que se enmarcaron dentro del posibilismo y del mal menor, sin intentar siquiera organizar una lucha unificada junto a los judiciales.
Desde una gran soledad, pero con la sólida unidad de las bases cuando el objetivo es un derecho, a lo largo del 2005, el conjunto de los trabajadores judiciales de la provincia nos volcamos a la lucha por la recuperación de la ley porcentual con la voluntad y decisión que solo generan las causas justas. Sin embargo, un gremio preparado por su origen y por su historia para dirigir el conflicto, claudicó. El lento proceso de burocratización de la estructura de la AJB también fue una barrera que las bases debieron superar en la lucha. Y lo hicieron.
Como trabajadores, nuestra organización es la única herramienta para defender nuestros derechos. Pero la herramienta se define por su función, así como un martillo que no puede martillar, ya no es un martillo; un sindicato que no une y organiza a los trabajadores en la lucha, no es un sindicato. Desde la desmovilización de las bases se construye la burocracia sindical.
Los trabajadores judiciales tenemos claro quien es nuestro enemigo. Sublevar a las bases significa no confiar en nadie más que en ellas mismas, en su propia organización y asumir que no necesitan intérpretes que les digan por que, como y cuando luchar. Siempre han sido, son y serán las generadoras de la HISTORIA.
Hoy en la Agrupación Asociación apostamos a la refundación de nuestro sindicato, recuperando nuestra identidad en aquellos valores que nos dieron origen.
Convencidos que esta construcción es posible, realista y absolutamente alejada del iluminismo y del paternalismo, CONVOCAMOS A LOS TRABAJADORES JUDICIALES A SUMARSE A ESTA REFUNDACIÓN.
Agrupación Asociación
Buenos Aires, 1 y 2 de abril de 2006
Documento de cierre del Congreso de la "AGUPACIÓN ASOCIACIÓN" realizado el 1 y 2 de Abril de 2006
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